Dios me sostuvo cuando todo se derrumbó
Mi historia
Nací en Cuba en 1989 y actualmente vivo en Canadá.
En el año 2007 dejé la universidad, donde estudiaba medicina, porque tenía un sueño muy grande: salir de Cuba y ayudar a mi familia.
En ese momento vivía persiguiendo el dinero y los bienes materiales.
Quería demostrarle al mundo que tenía abundancia, que era “exitosa”, que tenía más que otros.
Pero por dentro estaba perdida.
Poco tiempo después recibí una noticia que cambió mi vida para siempre:
mi mamá fue a prisión, y yo tuve que quedarme a cargo de mis hermanos.
Mi mundo se desmoronó.
Todo lo material dejó de tener sentido.
Busqué ayuda en muchos lugares. Fui a santuarios, le pedí a los santos, busqué respuestas en todo lo que tenía a mi alcance…
pero nada funcionaba.
Hasta que un día decidí hablar con Dios.
Solo con el poder de la palabra.
Fue entonces cuando sentí que Dios empezó a sostenerme, a enviarme personas, oportunidades y fuerza en medio del dolor.
En ese proceso conocí a mi esposo, con quien llevo más de 16 años de matrimonio.
Después de casarnos, comencé a estudiar Marketing y Administración de Empresas.
Juntos empezamos a trabajar, a cambiar nuestra mentalidad y a visualizar una vida diferente.
Abrí mi primer negocio, un salón de belleza, donde aprendí sobre emprendimiento, disciplina y crecimiento personal.
También empecé a leer, a fortalecer mi fe y a confiar en que Dios tenía algo más grande preparado para nosotros.
Sin buscarlo, la oportunidad llegó.
Salimos de Cuba en un viaje que duró 30 días, atravesando 11 países, cruzando selvas, ríos y caminos peligrosos hasta llegar a Canadá.
En ese viaje arriesgamos la vida muchas veces.
Pero también descubrí algo que transformó mi vida espiritual, mental y financiera:
Dios nos hizo creadores.
La palabra, la fe y la oración tienen poder.
Durante ese camino practiqué oraciones y salmos que me mantuvieron de pie cuando todo parecía imposible.
Al llegar a Canadá, las pruebas continuaron.
Tuvimos que empezar desde cero.
No teníamos dónde dormir.
Pero nunca perdimos la fe.
Me mantuve orando, visualizando y creyendo que lo lograríamos.
Y lo logramos.
Hoy mi propósito es claro: ayudar a otros a creer que sí es posible.
No importa cuán oscuro sea el lugar donde estés.
Después de la noche más oscura, siempre sale el sol.
Y Dios quiere recordarte esto:
“Todo es posible para el que cree.”
— Marcos 9:23
Hoy tengo una familia, una vida con propósito y una misión clara:
Acompañarte a recordar tu verdadera identidad y manifestar la vida que Dios creó para ti
Si esta historia resonó contigo, no es casualidad.
Dios usa las historias para despertar la fe.
Si llegaste hasta aquí, es porque hay algo que Él quiere recordarte hoy.
Sigue mi contenido en YouTube
En mi canal comparto enseñanzas espirituales basadas en la Palabra, revelaciones bíblicas y prácticas de fe que han ayudado a miles de personas a fortalecer su relación con Dios y vivir en abundancia.